
Es bien sabido por la gente que sigue el cine español con cierta asiduidad, que no está en una posición demasiado buena. A las dificultades de rodar una película, se suma el tema de la piratería y las nuevas tecnologías (que resultan muy cómodas para el usuario), repercutiendo en el propio espacio cinematográfico (las salas), que necesitan algún tipo de adaptación a los nuevos tiempos. Ver cine en casa se ha convertido en una opción deseable para la gran mayoría, aunque la magia de una sala oscura y una pantalla grande sea insustituible.
Las producciones hechas en el estado español pecan en muchas ocasiones de insulsas, con historias que no enganchan lo suficiente, además de tener el espacio limitado en cuanto a promoción, debido a la cantidad monstruosa de información que existe.
Gonzalo Suárez es uno de los grandes directores cinematográficos españoles, de eso no hay duda. Títulos como La Regenta (1975), Epílogo (1984), Remando al Viento (1987) o El Detective y la Muerte (1992), así lo confirma.
Para Oviedo Express (2007), el autor echa mano de dos factores importantes: por un lado su ciudad natal Oviedo y por otro la obra de Leopoldo Alas "Clarín" La Regenta, de la que ya dio habida cuenta con la adaptación antes citada. En esta ocasión consigue ir un poco más allá, introduciendo y mezclando la novela del escritor zamorano con una serie de tramas, en este caso de tipo amorosas y sexuales, para conformar una película que roza el surrealismo en algunas ocasiones, aunque sin llegar a ser en ningún momento incomprensible para el espectador, como si puede ocurrir con otras cintas que lo tengan en su base.

Nunca me ha gustado destripar lo que se cuenta en un filme, así que tendréis que verlo para saber lo que en él se cuenta. Sólo decir que los actores y actrices están en líneas generales bien. Destacaría la actuación de Alberto Jiménez (Ernesto de Villamarín, alcalde de Oviedo en la historia), así como el papel interpretado por Maribel Verdú (Mina). Aitana Sánchez-Gijón (Mariola Mayo), Carmelo Gómez (Benjamín Olmo), Bárbara Goneaga (Emma, la esposa del alcalde), Jorge Sanz (Álvaro Mesía) y Nawja Nimri (Bárbara), completan el reparto de una película que ha tenido críticas dispares y de la que puedo decir (y digo) que vale la pena ver. Luego está el tema de si se podría haber profundizado más en el guión o de si la historia está algo desfasada. En fin, claro que se puede hacer siempre algo más, pero en este caso Oviedo Express cumple con su cometido: entretener y hacer pasar un rato agradable a quien la vea.
Texto: José Luis Dana
Fotos: Jordi Diaz
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Hay países a los que no es aconsejable viajar, o al menos eso dicen desde las instituciones gubernamentales, con la prensa como portavoz. Es cierto que los últimos años son un poco turbulentos y existen zonas de auténtico riesgo para los turistas, pero ya somos mayorcitos para saber las tonterías que hacemos, así que cada cual a lo suyo. Viajar siempre es un placer, aunque se puede pasar por diversas circunstancias: ¿a quién no le han extraviado las maletas o le han cambiado de hotel a última hora por errores en la reserva? No obstante, esto son simplezas si lo comparamos con lo que viven los protagonistas de Turistas, la última película dirigida por John Stockwell.

Seis jóvenes con ganas de disfrutar de sus merecidas vacaciones, eligen Brasil como destino. Quieren playa, sexo, alcohol y todo aquello que les haga olvidar su auténtica vida cotidiana en sus países de origen. Lo que comienza como algo extraordinario por la belleza de los parajes y de las gentes, acaba convirtiéndose en una pesadilla brutal de la que es difícil escapar. Los chicos y chicas protagonistas son sometidos a multitud de huidas, torturas y vejaciones de todo tipo, para poder escapar de las manos de la mafia brasileira. Unos lo consiguen y otros no, como ocurre en cualquier película de este género.
No es un film que vaya a pasar a la historia, ni por sus cualidades (que las tiene), ni por sus errores (que también los hay). Tampoco es de esas historias que no tiene ni pies ni cabeza y acaba aburriendo solemnemente. Turistas puede convertirse en la típica historia (lo es) que funciona con el boca-oreja, consiguiendo así abrirse hueco en la complicada cartelera cinematográfica. Y recordad que el peligro está donde vosotros estéis.
José Luis Dana
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Todo el mundo opina sobre Cuba. La gente va una o dos semanas de vacaciones y vuelve con la impresión de que lo ha visto todo; será el ron, será el son. Se haya ido o no a la isla caribeña, es cierto que la información que llega desde distintos bandos (unos dicen que eso sí que es vivir, sin estrés ni complicaciones, sólo lo justo y lo necesario; otros dicen que no tienen nada de nada, que se mueren de hambre), es tal que uno no sabe muy bien cómo interpretarla. Una vez más, el cine intenta poner orden a tal disparidad de criterio.

El director Humberto Solás (La Habana, 1941), nos ofrece un retrato más o menos plural de lo que se cuece en el país americano. La revolución pierde fuelle en parte de las nuevas generaciones (no así en mucha gente de edad avanzada), creando una ansiedad difícil de superar en muchos casos y que fuerza a muchas personas a salir de la isla. También están los que se quedan, que viven justos pero en cierto modo felices y prefieren no arriesgar, creando un mundo alternativo al límite de lo permitido. Quedan los convencidos: hombres y mujeres que creen en una sociedad más justa, una sociedad donde se apliquen las máximas de la revolución, sin perder nunca la esperanza. Esta es parte de la realidad política-social que Cuba posee. Cuando entran los sentimientos se complica aún más y el film nos lo explica.
Con el núcleo familiar como base, Barrio Cuba es una película de historias cruzadas, de personas que van, que vienen y que desaparecen, por un tiempo o para siempre. El amor imposible entre un viejo carpintero y una enfermera unos cuantos años menor que él; la dificultad de poder tener descendencia de una pareja, siendo casi definitivo para la ruptura de la relación; la huida de un padre después de la muerte de su mujer, sin tener en cuenta que hay un hijo por medio que le necesita… Son pequeños retazos de vida que se unen a otros tantos, para formar una película brillante que intenta poner algunas cosas en su sitio, explicando sin artificios una parte del día a día cubano, que yo… presumo real.
José Luis Dana
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