Viajar es un placer
Hay países a los que no es aconsejable viajar, o al menos eso dicen desde las instituciones gubernamentales, con la prensa como portavoz. Es cierto que los últimos años son un poco turbulentos y existen zonas de auténtico riesgo para los turistas, pero ya somos mayorcitos para saber las tonterías que hacemos, así que cada cual a lo suyo. Viajar siempre es un placer, aunque se puede pasar por diversas circunstancias: ¿a quién no le han extraviado las maletas o le han cambiado de hotel a última hora por errores en la reserva? No obstante, esto son simplezas si lo comparamos con lo que viven los protagonistas de Turistas, la última película dirigida por John Stockwell.

Seis jóvenes con ganas de disfrutar de sus merecidas vacaciones, eligen Brasil como destino. Quieren playa, sexo, alcohol y todo aquello que les haga olvidar su auténtica vida cotidiana en sus países de origen. Lo que comienza como algo extraordinario por la belleza de los parajes y de las gentes, acaba convirtiéndose en una pesadilla brutal de la que es difícil escapar. Los chicos y chicas protagonistas son sometidos a multitud de huidas, torturas y vejaciones de todo tipo, para poder escapar de las manos de la mafia brasileira. Unos lo consiguen y otros no, como ocurre en cualquier película de este género.
No es un film que vaya a pasar a la historia, ni por sus cualidades (que las tiene), ni por sus errores (que también los hay). Tampoco es de esas historias que no tiene ni pies ni cabeza y acaba aburriendo solemnemente. Turistas puede convertirse en la típica historia (lo es) que funciona con el boca-oreja, consiguiendo así abrirse hueco en la complicada cartelera cinematográfica. Y recordad que el peligro está donde vosotros estéis.
José Luis Dana


Liliana dijo
Navegando he llegado hasta aquí y me ha dado mucha alegría ver que estás publicando tus escritos. Ya te enlazo desde kinephilos y volveré por aquí a leerte y comentarte.
Un abrazo.
9 Septiembre 2007 | 08:34 AM